Resolución 296 de los Estados Unidos: ¿causa de alegría o escepticismo?

2019-11-04T16:22:04-03:00 4/11/2019|Categorías: Institucional|Etiquetas: , , , |

Compartimos un articulo crítico y positivo del Instituto Zoryan con respecto a la Resolución 296 de la Cámara de Representantes de EEUU a través de la cual se comprometen a luchar contra las políticas negacionistas del Genocidio Armenio. Para la Fundación es un orgullo tener una alianza fuerte y estable con el IZ, un espacio de análisis e investigación académica de primer nivel en torno a los estudios de Genocidio y del Genocidio Armenio en particular:

La Resolución 296 de la Cámara de Representantes de Estados Unidos es un logro notable. El voto por amplia mayoría positivo es una declaración en sí misma. Esta Resolución se aprobó el 29 de octubre de 2019 con 405 votos a favor, contra sólo 11 votos negativos.

¿Cuál es el significado de que la Cámara apruebe esta Resolución? ¿Qué factores debemos considerar al analizar este resultado? El preámbulo de esta “Resolución que afirma el registro de los Estados Unidos sobre el genocidio armenio” reconoce el compromiso oficial de los Estados Unidos con respecto a este genocidio y realiza tres compromisos específicos:

  1. Conmemorar el Genocidio Armenio a través del reconocimiento oficial y el recuerdo;
  2. Rechazar los esfuerzos para alistar, involucrar o asociar al gobierno de los Estados Unidos con la negación del genocidio armenio o cualquier otro genocidio; y 
  3. Fomentar la educación y la comprensión pública de los hechos del Genocidio Armenio, incluido el papel de los Estados Unidos en el esfuerzo de ayuda humanitaria, y la relevancia del Genocidio Armenio para los crímenes de lesa humanidad modernos.

El Instituto Zoryan, a través de 37 años de cuidadoso trabajo académico, ha documentado, analizado, publicado y enseñado los ejes centrales que demuestran incontestabilidad del Genocidio Armenio y reconocemos que esta Resolución es un paso importante para llevar a los Estados Unidos al lado correcto de la historia.

Sin embargo, debido a todas las decepciones pasadas a este respecto, hay alguna razón para el escepticismo.

Detrás de escena, la influencia política abierta y agresiva de Turquía ha sido muy efectiva hasta ahora. Entonces, ¿por qué la Cámara de Representantes aprobó tal resolución en este momento? Cuando sabemos, como Samantha Power ha sugerido en su nuevo libro –The Education of an Idealist: A Memoir-, que el candidato Obama prometió reconocer oficialmente el Genocidio en 2008 pero, una vez presidente, fue constrenido por su cuadro de asesores.

También se ha indicado que la votación de la Cámara es una “reacción” al ataque de Turquía contra los kurdos (en el norte de Siria), aliados de los Estados Unidos que su luchan contra ISIS. ¿Podría la aprobación de la Resolución ser un mensaje para el presidente Trump, después de su decisión de inclinarse ante Turquía y sacar a las fuerzas estadounidenses de Siria, traicionando a los kurdos?

Por otro lado, esta Resolución podría ser “un golpe en la muñeca” para Turquía, un aliado de la OTAN, por su acuerdo de $ 2 mil millones de dólares con Rusia para la entrega de las unidades del sistema de defensa aérea S-400 en 2017. O ¿podría ser una respuesta a la progresión de Turquía con su relación con Rusia a través del movimiento de tropas y comercio? Por último, esta resolución puede vincularse con el descontento en el cuerpo legislativo, producido tras el incumplimiento de Trump a las sanciones económicas impuestas a Turquía.

El destino de la Resolución se hará más claro cuando se enfrente a una votación en el Senado como S. Res. 150, y la posterior confirmación del presidente Trump. 

La resolución del Senado tiene 20 co-patrocinadores, 18 demócratas y 2 republicanos. Estas cifras no sugieren un apoyo bipartidista, especialmente teniendo en cuenta que los Republicanos son mayoría en el Senado. 

Se puede esperar que Turquía haga todo lo posible por amenazar, presionar y engañar al gobierno de EE. UU. y a políticos y diplomáticos individuales, con la ayuda de cabilderos remunerados, como lo ha hecho con éxito en el pasado. 

Es válido recordar, como bien lo hace Samantha Power, que Turquía no tuvo inconvenientes en gastar casi U$S 12 millones en un cabildeo constante con funcionarios estadounidenses durante los primeros dos años de la presidencia de Trump. 

Tenemos la esperanza puesta en un Senado que mantenga la posición de la Cámara de Baja. Esperamos, sobre todo, eliminar nuestro escepticismo a partir del reconocimiento del Genocidio Armenio. Este reconocimiento por parte del Senado representaría ante todo la verdad, tan claramente declarada en julio de 1915 por Henry Morgenthau, el entonces representante del Departamento de Estado como el Embajador de los Estados Unidos, cuando escribió con respecto a lo que sucedía con los armenios: “… de informes desgarradores de Testigos oculares parece que está en curso una campaña de exterminio racial con el pretexto de represalias contra la rebelión”.

Esto, entre otras cosas, representaría un paso hacia la reconciliación con sus propios ciudadanos, especialmente aquellos de origen armenio, para quienes el abandono y / o la negación del genocidio ha sido extremadamente doloroso. Además, para los descendientes de los sobrevivientes cuyo trauma y dolor han sido intergeneracionales, alimentados por la continua negligencia y / o negación. Más aún, esta es una cuestión ética y moral, y la conveniencia política nunca debería ser más importante que defender la verdad. Reconocer el Genocidio Armenio solo puede traer esperanzas de que podemos desafiar a quienes comenten y luego niegan estas atrocidades y, esperanzas a quienes luchamos en la prevención de su existencia.

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